Crónica de una fuga Más que el objeto de la historia, la dictadura argentina es un telón de fondo para una película que se acerca bastante al cine de género, aunque está basada en un libro que cuenta la historia real de Claudio Tamburrini (Rodrigo de la Serna). Capturado por una delación falsa, el protagonista va a parar a la mansión Seré, un centro de torturas clandestino. La mayor parte de la historia tiene el mérito de documentar las ásperas relaciones de mutuas sospechas y recriminaciones entre los mismos prisioneros, y las relaciones ambiguas con los captores. Si bien hablamos de una película correcta, está lejos de obras maestras del género como Un condenado a muerte se ha escapado, pues se privilegia el mirar hacia fuera en vez de detenerse en los procesos internos que puede sufrir un hombre en esa situación extrema; y pese a estar volcada hacia el exterior tampoco nos dice mucho que no sepamos respecto de ese tipo de lugares que tampoco nos son ajenos. Aún así, hablamos de una cinta seria, bien realizada en lo técnico y en lo actoral, firmada por el respetado Adrián Caetano. - Juan Pablo Vilches. (2006-10-10)
Vuelo 93 Paul Greengrass, un probado y respetable cineasta de acción, se encargó de contar lo que pasó con el avión que según la teoría oficial fue desplomado a tierra por los pasajeros el 11 de septiembre de 2001. Para ello, utiliza un montaje veloz, con mucho movimiento de cámara, el que se va agilizando a medida que se quiebra la cotidianeidad que concienzudamente se muestra al principio (demasiado idílica a decir verdad). Es particularmente útil el escoger la perspectiva de los controles de tierra, de aeropuertos y de las autoridades militares para contar el desconcierto y la incredulidad de quienes se vieron absolutamente superados por hechos que pusieron en evidencia todas las fisuras de seguridad que hasta entonces eran invisibles. El que funcionarios reales hayan actuado en la cinta le confiere a ésta un realismo y una urgencia tan grande, que explican en buena medida el porqué Vuelo 93 parece a ratos una montaña rusa de la que cuesta bajarse, incluso cuando la atención se va a lo que pasa en el cuarto avión. Aunque tal vez es lo más débil de la cinta, pues está basado en la especulación, el desenlace en el avión tiene el mérito de no imponer una interpretación patriotera de lo que pasó a bordo sino una mucho más cercana a lo que dictaría el buen sentido. La lástima es que para que la cinta funcione hay que dar por sentada la versión oficial y, como los hechos han demostrado, el gobierno de EEUU no siempre es una fuente confiable. - Juan Pablo Vilches. (2006-09-13)
The Cooler Bernie (William Macy) tiene el don de brindarle mala suerte a todo lo que toca, empezando por él mismo, y por eso trabaja en un casino nostálgico de viejas glorias regentado por Shelly. Este personaje, lucido por Alec Baldwin, es un monstruo capaz de lisiar a su único amigo para después defenderlo de los “extraños”, de decidir por otros nada menos que la muerte y considerarlo como un favor. Desde esa retorcida moral, contrata a Natalie (Maria Bello) para que enamore a Bernie y lo retenga un tiempo más, a la vez que debe lidiar con un jovenzuelo que amenaza con quitarle su lugar y convertirlo en otra cosa. Estas dos líneas de conflicto son las que mueven a esta buena película de Wayne Kramer, la que esconde tras su aparente falta de ambición unos buenos apuntes sobre la madurez y el envejecimiento, así como algunas escenas de dramatismo e intensidad superior, como “el castigo” al hijo de Bernie. Las señas al desperfilamiento de Las Vegas como lugar de entretenimiento de lujo también tienen un lugar importante, sobre todo cuando se reflejan en ese virtuoso instrumento actoral que es el rostro de Alec Baldwin. - Juan Pablo Vilches. (2006-09-12)
|