por Juan Pablo Vilches P.
Cuando The Clash decidió que la portada de London Calling fuera la misma que un legendario disco de Elvis, no fue sólo para homenajear al maestro. La vuelta al pasado, a uno de los LP fundacionales del rock and roll, evidenciaba una apuesta por el futuro que The Clash estaba refundando con un disco y un estilo cuya descendencia todavía goza de muy buena salud en todo el mundo donde los jóvenes hacen algo parecido al rock.
Cuando la república está en crisis, dijo Maquiavelo, hay que salir de ella volviendo a los principios, a las ideas y prácticas que permitieron su existencia y luego su grandeza. Sabemos que esta idea se ha planteado más de una vez en este sitio, pero el futuro deseado nos empuja a reconstruir el pasado, y a traerlo de vuelta; mientras, el pasado nos empuja ciegamente a un futuro que no conoce y que nosotros pensamos que estamos conociendo y comprendiendo. En ese sentido, no hay en el presente una película más importante que Beowulf 3D en lo que se refiere a su conciencia dentro de la tradición cinematográfica y en lo que ofrece para enriquecerla.
Por una parte, ofrece una salida hacia el futuro para un mercado agobiado por la repetición y el gigantismo de su propuesta de entretenimiento, y lo hace con un soporte visual hasta ahora no replicable por la piratería, superandoo así sus causas profundas. Que el público prefiera ver las películas en un DVD pirata en una pantalla de televisor en vez de en el cine, refleja la declinación de la pantalla grande como fuente real de asombro y contenido, convirtiéndose cada vez más en un espectáculo plano y previsible por el que muchas personas ya no están dispuestas a salir de sus casas. No es que no sean capaces de constatar la diferencia a nivel visual, simplemente ésta no compensa pagar precios altos y desplazarse con un mal sistema de transporte público. En cambio, la salida al futuro que brinda Beowulf 3D se sostiene precisamente en el retorno a la experiencia que todos tuvimos cuando niños ante una pantalla de cine, ese asombro que nos hizo a todos cinéfilos, en parte por adicción y en parte por gratitud.
Cuando en Ratatouille, Anton Ego prueba el plato del chef ratón, experimenta precisamente esto. Esa capacidad de recuperar el asombro olvidado, donde la mente en cierto sentido es cambiada para siempre por una experiencia sensorial, es llamada por el personaje (con enorme sabiduría y economía) como “lo nuevo”. Y resulta que lo nuevo para la exhibición cinematográfica se apoya en una saga anglosajona anónima, proveniente de un mundo tenebroso y muy ajeno, pero que a la vez es la historia primigenia de la que han salido muchos personajes cinematográficos de acción y de la que también salió el libro El señor de los anillos, y su vasta descendencia literaria y cinematográfica.
Al contar esta historia, los guionistas y el director de la película “usaron la portada de Elvis”, una antigua fuente que vive en el presente para releerla y refundar un futuro para el cine con su renovado atractivo visual y un densísimo contenido en términos de ideas. El vórtice de pasado y futuro está cargado de otros cruces iniciáticos, simbólicos y psicoanalíticos, donde la circularidad y la crueldad del paganismo dan paso a otra concepción temporal y a los nuevos valores cristianos. La relectura de esta historia fundacional no puede estar más consciente del poder de las historias para modificar la realidad, precisamente por su potencial de entretenimiento y para generar cohesión social. Por último, en la desconcertante escena final, la película también hace explícita la dimensión sombría de las historias mismas, los ecos que traen desde mundos más antiguos y temibles, y su permanencia en el tiempo precisamente porque esos mundos también permanecen. Los responsables de Beowulf han desarrollado un vórtice de sentido –pasado, futuro, mente, sentidos, historias, historia, hombre, mujer, paganismo, cristianismo– para dar un soporte a la altura de una nueva experiencia visual que abre la puerta al futuro con un muy perspicaz retorno al pasado. Como diría Anton Ego, se trata de lo nuevo.
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